10 reglas para ser un buen líder

 En Crecer con el coaching

Corría el año 2000, se acababa de cerrar un ERE en Telefónica de España y el Cte de Dirección estaba empeñado en “recuperar la moral de la tropa”. Se trataba de pasar página y encarar los nuevos retos que debía afrontar la compañía, que eran muchos.

En ciernes, estaban dos revoluciones que iban a cambiar totalmente el mercado de las telecomunicaciones, la revolución del móvil y la revolución de internet.

El Comité de Dirección estaba liderado entonces por Julio Linares, que había puesto en marcha un modelo de organización totalmente transformador. Este modelo consistía en organizar toda la compañía, en torno a grandes proyectos de transformación, los llamados PEC´s, (Proyectos Estratégicos de cambio), que superaban e integraban la tradicional organización por Direcciones generales y Departamentos.

Unos de los PEC estaba centrado en torno al desarrollo de la banda ancha, basada en el ADSL, otro era la permanente reducción de costes y mejora de la competitividad y el tercero que se llamaba mi Telefonica.es, tenía como objetivo conseguir transformar a TdE en una Organización motivada y de alto rendimiento.

Mi Telefónica. Es, se dividió a su vez en diferentes proyectos, relacionados con los distintos aspectos de la motivación, uno de ellos era el liderazgo, bajo el paraguas del Programa líder.es. Tuve la suerte, el honor y el placer de participar directamente en aquel proceso de transformación y puedo decir que fue una de las experiencias profesionales más gratificantes de mi vida.

Para trabajar en este tema se desarrollaron varias iniciativas, una de las cuales consistió en definir y posteriormente divulgar que era el Liderazgo para TdE. Al frente de esta iniciativa estaba José Rocillo, a la sazón, Dtor. General de PYMES.

La iniciativa aprobada fue: Impulsar el liderazgo e implicar a los mandos en la involucración de todas las personas en el proyecto de transformación de la compañía.

Uno de los desarrollos concretos consistió en elaborar y posteriormente divulgar el Decálogo del líder de TdE. Para ello se realizó un trabajo cualitativo con realización de focus group y posteriormente la redacción del mismo.

Para la comunicación del se elaboró una alfombrilla de ratón en la que estaba impreso dicho decálogo, alfombrilla que se envió a todos los empleados fuera de convenio, con un escrito de Rocillo.

Los diez puntos del decálogo:

  1. Tu equipo será tu reflejo. Crea un equipo cohesionado, motivado , con objetivos y responsabilidades claros.
  2. La comunicación en el día a día es prioritaria. Trata de conocer y explicar claramente el por qué de las decisiones que se toman. Asegúrate de que la información fluye con transparencia en tu unidad y que los miembros del equipo cuentan con la información que necesitan para trabajar.
  3. Delega al límite. Fija objetivos claros, plazos, medios y deja autonomía para alcanzarlos. Apoya a tu equipo en lo necesario y realiza el seguimiento de los resultados, pero no hagas su trabajo.
  4. Preocúpate del desarrollo profesional y personal de tus colaboradores. Dedica tiempo a enseñarles y proporcionarles la crítica constructiva en sus actividades diarias. Dota de mayor responsabilidad a quienes cumplan de manera sistemática.
  5. Fomenta la participación de tus colaboradores en la toma de decisiones que les afectan y la escucha activa de sus ideas y propuestas.
  6. Genera confianza y muéstrala a tu equipo. Reconoce sus esfuerzos y logros. Motívalo de manera permanente.
  7. Preocúpate por las personas. Conoce y atiende sus problemas y aspiraciones personales. Consigue que se sientan apreciados, respetados y necesarios.
  8. La jerarquía no es una barrera. Se entiende como la prestación de un servicio al equipo. Sé accesible, para que te puedan consultar dudas y pedirte ayuda en cualquier momento.
  9. Muestra compromiso con los resultados de la empresa hacia tu equipo. Apoya lo que predicas con un comportamiento coherente.
  10. Comparte oportunidades con otras áreas de tu empresa, impulsando el conocimiento mutuo de oportunidades y expectativas.

Es evidente que estos puntos del decálogo no son solo aplicables a Telefónica, sino a casi todas las empresas y a todos o casi todos los profesionales que tienen que dirigir equipos.

Alguien podría decir que este decálogo, que refleja un estilo de liderazgo no vale para tiempos crisis. Yo no lo creo así. Precisamente es en estos momentos en que “todo fluye” y además a gran velocidad, cuando el decálogo es más útil.

En los tiempos actuales, en los que un gran número de los directivos son bastante jóvenes, que no han tenido oportunidad de tener la formación en management necesaria para dirigir un buen equipo, un decálogo de este tipo es de suma utilidad. Si además se acompaña, especialmente en los directivos recién nombrados, con un proceso de coaching que ayude a desarrollar potencialidades y derribar los miedos y barreras, ¡miel sobre hojuelas!

De todos ellos, me quedo con el primero y el noveno, en especial con el noveno y con su segunda parte: Apoya lo que predicas con un comportamiento coherente.

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