3 + 3 = Nuevo espacio para la dirección de personas

 En Desarrollo profesional

Emilio De Velasco, Director Asociado de Auren Blc

Tengo la “funesta manía” de leer la prensa  y de fijarme en noticias o comentarios de contenido económico-social, y últimamente me he topado con tres textos que me han llamado la atención. Uno decía lo siguiente: “Un estudio elaborado por McKinsey para el reciente Foro de Davos señala que en las cinco grandes economías europeas (Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y España) hay 62 millones de trabajadores, con 119 billones de salarios que pueden ser reemplazados por la tecnología”, estudio que plantea algo que ya se ve venir, a cuya solución espero que nuestro país se apunte lo más rápido posible, en especial las PYMES.

Otro texto que ha llamado mi atención, también generado en Davos, se refiere a las opiniones de George Soros cuando, en una cena con periodistas, dijo: Las redes sociales inducen a que la gente renuncie a su autonomía. El poder de moldear la atención de la gente se concentra cada vez más en las manos de un puñado de empresas. Hace falta un verdadero esfuerzo para afirmar y defender lo que John Stuart Mill llamó ‘la libertad de expresión’“.

Finalmente, creo que es de agradecer, leer algo así, dicho por Inés Juste, presidenta de del Grupo Juste, “Tenemos que trabajar muchísimo más. Se han hecho muchas cosas, en los últimos años, pero creo que, por responsabilidad, no nos basta con trabajar para desarrollar y hacer crecer nuestras empresas. Que es algo muy legítimo, sino también aportar nuestro tiempo a la sociedad. No podemos dejar todo en manos de los políticos”.

Tres cosas destacan en los textos anteriores:

  1. 62 millones de trabajadores que pueden dejar de serlo. Problemas de recolocación, de actualización de conocimientos, de tensiones sociales, de desarrollo de la Inteligencia Artificial y sus repercusiones en la actual división internacional del trabajo.
  2. El poder de las redes sociales, y su posible aplicación al cambio social, a la redistribución de la renta, al incremento de servicios para la masa humana que compone las bolsas de pobreza, en muchas partes de la tierra.
  3. La toma de conciencia por las empresas en que lo que se ha dado en llamar la Responsabilidad Social Corporativa, no ya por aquello de dar una buena imagen, sino porque las empresas son entes sociales, y como tales deben actuar.  

Estas situaciones plantean la obligación, especialmente a todas aquellas personas e instituciones públicas y privadas que apuestan por el desarrollo de las personas, de tratar de ayudar a su solución, mediante la puesta a disposición de empresas, corporaciones, asociaciones y organismos públicos, de la innovación que se precisa para afrontar estos retos.

Estamos ante una nueva era, ante una nueva revolución industrial, lo cual no es decir nada nuevo ni original, pero si necesario repetir para que otros temas menores, quizá más de hoy, pero menos de mañana, no nos distraigan de la herencia que queramos dejar a nuestros nietos, como ya señaló, hace bastantes años, una persona apellidada Keynes, de la cual nos hemos tenido que acordar, desdichadamente, en estos los últimos años.

Toda nueva era que ha cambiado al mundo ha requerido, según la opinión (que comparto) de  Jeremy Rifkin, tres elementos dinamizadores:

  • Un nuevo sistema de comunicaciones.
  • El desarrollo de una nueva energía.
  • Una nueva forma de distribución.

 

Estos tres elementos básicos son, en la nueva revolución que estamos iniciando, el Internet de las Cosas, el Internet de la Energía y el Internet de la Logística, tres elementos que se entremezclan con temas tales como los robots sociales, el teletrabajo total, los equipos virtuales, el control vs. influencia, la edad y el aprendizaje, el trabajo digital, H.R. Analytics o  la Compliance y los RR.HH, por citar algunos de los temas sobre los que se trabaja y discute actualmente,  y que forman un amplio abanico representativo de las nuevas dimensiones que conforman el  nuevo espacio en que se gestiona actualmente la Dirección de Personas y la Gestión del Talento de las mismas.

Este nuevo espacio debe tener, entre otras funciones o responsabilidades, la misión de imprimir velocidad al a cambio que ya está aquí, para ayudar a impulsar a las empresas y a España, y no perder esta nueva revolución industrial, fomentándose una visión “PACT”, basada en las Personas, las Acciones, la Colaboración y la Tecnología, para poder olvidarnos de la desafortunada frase de Unamuno, cuando dijo aquello de “Que inventen ellos “.

Pero no hay que olvidar que la gestión de todos estos cambios no vendrá sola; las respuestas adecuadas solo llegarán a través de procesos de co-creación, generados en todos los niveles privados y públicos, ya que suponen un reto que va más allá de la función directiva, al exigir la revisión de las culturas actuales y de los talentos precisos y la mejora de las capacidades intrínsecas de las personas.

Si a esto añadimos que, según un reciente estudio publicado, la curiosidad está valorada como un rasgo diferenciador de todas las personas que estén preocupadas por saber adaptarse a los cambios que esta nueva revolución industrial está generando, nos encontramos ante la necesidad, absoluta necesidad, de ser capaces de innovar en la experiencia de los empleados y escuchar a las personas para ayudarles a ellas y a las empresas, corporaciones y organizaciones, para mejorar los resultados económicos y sociales que a todos se nos están demandado.

 

Emilio de Velasco.

 

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