Adiós a Julio Linares, el «padre del ADSL»

 En Artículo de fondo

Poco queda de la Telefónica que conocí y que amé y a la que dediqué muchos días y no pocas noches y que espero tenga aun larga vida.
Una de las referencias que se acaba de ir de la primera línea es Julio Linares, compañero de teleco y ex del CIE (El Centro de Investigación y Estudios, que puso en marcha Enrique Used, q.e.p.d. y del que han salido las mejores cabezas que ha tenido la casa).

Julio apostó en un momento en el que nada estaba claro en las telecomunicaciones por el ADSL como modelo tecnológico para el despliegue de la banda ancha. Ahora podrán decir que la cosa estaba clara, pero entonces, en 1999 no se veían las cosas como ahora.
Unos años atrás lo que tenía glamour era el cable. El gobierno había dividido España en tantos trozos como provincias y concedido dos licencias para la explotación del nuevo y boyante negocio del cable a dos empresas, una de ellas era Telefónica y la otra cualquier otro consorcio que lo solicitara (Telefónica tenía que esperar dos años para empezar a operar en el nuevo negocio. Surgieron entonces como setas nuevos operadores, los Madritel, Menta, Cable mágico, etc.., que luego han acabado en ONO. En la telefonía la estrella eran los móviles, con crecimientos de dos dígitos y alumbraba en el horizonte con fuerza Terra, que llegó a valer más que el BBVA. Eran los tiempos de Juan Villalonga, que presumía de músculo financiero y que había relegado a Telefónica (la fija) a la condición de vaca lechera. En esa tesitura, repito, no estaba claro ni mucho menos el tema del ADSL.

Para que las cosas cambiaran se produjeron dos hechos importantes:
1) El Gobierno obliga a Telefónica a meterse en el negocio mayorista del ADSL, debiendo alquilar su red de acceso a los operadores que los solicitaran. Telefónica decide abordar el negocio minorista en las empresas mediante telefonica data y en los particulares mediante Terra. De esta manera adquiere el Know How y la experiencia para luego abordar el enorme despliegue de ADSL que se realizó.
2) Julio Linares es nombrado Presidente de Telefónica de España y logra que toda la empresa se alinee detrás de la estrategia del ADSL

Hay una fecha clave en esta película. 1 de agosto de 2001, cuando el gobierno aprueba la entrada de Telefónica como proveedor minorista del ADSL.
Desde ese momento y previamente, Julio había ya logrado que todo el esfuerzo de Telefónica de España, por entonces 65.000 empleados, se alineara detrás del objetivo de dotar a este pais de una red de banda ancha soportada en la red de cobre.

Ese fue para mí el periodo más fructífero del liderazgo de Julio Linares, con aportaciones tales como los PEC (Proyecto estratégico de Cambio), que fueron claves para la articulación de los esfuerzos y la coordinación de cara a unos objetivos comunes transversales, los comités de seguimiento mensuales, con cuadros de mando detallados y en los que los responsables rendían cuenta de los objetivos, etc..
Los resultados no tardaron en llegar, pues toda la orquesta tocaba con la misma partitura, los instrumentos estaban afinados y los músicos estaban motivados. Los hitos iban cayendo uno tras otro, la red comercial no daba abasto a formular las solicitudes de venta,  Operaciones llegó a las 5000 instalaciones en un solo día, Infraestruturas fue capaz de montar una nueva Red IP en 6 meses, etc..
Aun recuerdo la campaña de comunicación realizada bajo Javier Aguilera, que protagonizaba una azafata virtual de unas lineas aéreas y que te susurraba con una voz cálida: "Bienvenido a la línea ADSL, volará Vd a la velocidad de 256 Kb/seg, etc… y que destacaba los atributos de velocidad, permanencia del servicio y simultaneidad con la comunicación de voz.

De Julio tengo muy bueno recuerdos, que en general eran compartidos por la mayoría de mis compañeros. Era de destacar su rigor, su inmensa capacidad de trabajo, su afán por hacer las cosas bien, su capacidad de escucha y de incorporar otras opciones y puntos de vista, su capacidad de comunicar y explicar de forma clara y didáctica la situación.
Julio heredó una TdE rota y sin horizonte y la convirtió en una empresa con autoconfianza y que creía en sus posibilidades.

Es cierto que en Telefónica ya no queda en la primera linea ningún Teleco. Quizás sea ese el precio a pagar por la globalización y el mundo en el que vivimos, en el que mandan los financieros. Me resisto no obstante a pensar que no queda en la cultura de la empresa una gran parte del legado de Julio y de muchos otros que pusimos nuestro grano de arena en el camino de construir en nuestro pais una sociedad dotada de una infraestructura moderna.

El tiempo lo dirá

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