Capital Relacional: Una red en construcción

 En Desarrollo profesional

MarÍa Pizzuto, Socia Directora Reskilling

El panorama comunicativo evoluciona de forma rápida y permanente a través de los medios on-line. Sin embargo, paradójicamente, como muestran los resultados del “Estudio sobre usos y hábitos del Networking” publicado por Reskilling –empresa especializada en Transición de Carrera y Outplacement de Grupo BLC-, las personas demandan cada vez más apoyo en el desarrollo de habilidades relacionales. Pero, ¿no potencian los medios on-line la conexión entre personas?

Es cierto que cada vez estamos más conectados, pero no profundizamos en nuestras relaciones. Confundimos la tecnología, que nos sirve como herramienta para establecer o mantener algunos contactos, con la construcción de red. Construir una red va mucho más allá de agregar a una persona a tu red virtual. Construir una red trata de tener una serie de contactos a los que mantener y aportar valor siempre en una relación de win-win. Y ello requiere de tiempo, constancia y dedicación.

Una anécdota ilustrativa: España es el país de los bares, de la generación de relaciones directas delante de un café o una caña, y sin embargo ahora son varios los restaurantes que plantean el reto de sentarse a sus mesas sin móvil. El primero de la mesa que no resista la tentación de coger su teléfono, pagará la factura total. Y este es sólo un ejemplo de cómo estas herramientas, que abren muchas puertas, facilitan contactos sin fronteras y el acceso a información ilimitada, pueden llevarnos a perder la riqueza del contacto directo.

El desarrollo de habilidades relacionales se basa en la escucha activa y en la generación de confianza, lo que dibuja  un marco para aprender del otro, para intercambiar, para contrastar. Y es este punto el que se debería poner más en valor tanto a nivel individual como corporativo. El desarrollo del capital relacional a nivel interno también puede convertirse en una fuente de generación de valor añadido.

La cuestión es: ¿qué nos está llevando a dejar esta parte relacional a un lado? ¿Qué podemos hacer para traer este aspecto a un primer plano? Atendiendo a los datos del Estudio sobre Usos y Hábitos del Networking, las razones se pueden englobar en:

  • Falta de tiempo: vivimos en una sociedad en que el día a día nos dirige y en nuestra creciente lista de tareas de pendientes la gestión de los contactos no suele aparecer como algo prioritario puesto que no tiene un deadline.

Para evitar esto, es importante generar una rutina de modo que cada semana dediquemos un tiempo determinado, el que cada uno se marque en función de sus objetivos, al desarrollo habilidades relacionales y la gestión de contactos. Se trata, en definitiva, de crear lo que podríamos denominar como “agenda de networking” donde incluir las acciones a desarrollar de forma esquematizada en el tiempo.

  • Pudor a hablar con desconocidos, miedo al rechazo, falta de reciprocidad, etc., son las barreras que más se repiten en el Estudio. Todo ello redunda en el hecho de que existen múltiples creencias limitadoras en este ámbito que podrían verse reducidas a mediante el desarrollo de habilidades relacionales. Y en este caso, el factor que puede ser más relevante es la constancia.

Estas creencias limitadoras provienen, en la mayor parte de los casos, de que las personas sólo recurrimos a nuestra red de contactos cuando necesitamos ayuda en algún sentido. Pero si no hemos sido capaces de mantener nuestra red de contactos activa de forma previa y continuada en el tiempo, lo más probable es que cuando la necesitemos no sea tan efectiva como nos gustaría.

Si somos capaces de “alimentar” nuestra red y darnos visibilidad a través de las distintas herramientas y acciones disponibles (un mail, un café informal, un encuentro en un evento, una actualización interesante en tus redes…) generando contenido y tratando siempre de dar más que recibir, lo más probable es que en un momento de necesidad nuestra red responda de forma rápida y efectiva.

  • No saber cómo realizarlo. Aunque no son demasiados quienes lo reconocen, en nuestro día a día trabajando con directivos de distintos niveles detectamos una clara necesidad de pautas en el desarrollo del networking. Empezar a trabajarlo requiere, en primer lugar, del desarrollo de una estrategia para la que se empieza fijando unos objetivos a corto, medio y largo plazo. Una vez establecidos estos, la base está en el trabajo de autoconocimiento para identificar y trabajar la aportación de valor personal que podemos dar a nuestra red. Y a partir de ahí elegir las herramientas y definir las acciones específicas necesarias para alcanzar los fines fijados.

No olvidemos que esto es una carrera de fondo de modo que, si sigues preguntándote cuándo es el momento de comenzar a trabajar tu networking, la respuesta es YA.

  • Miedo a la fuga del talento. Ya entrando en el ámbito empresarial, el capital relacional es un concepto que se trabaja en profundidad en áreas comerciales y de Recursos Humanos, pero en el resto de la organización es un tema que pasa de largo e incluso se desincentiva por miedo a que los profesionales vean más allá y puedan buscar cambios.

La realidad es que, especialmente con la proliferación de las redes sociales, este capital relacional fluye de forma inevitable y el omitirlo puede suponer un elevado coste de oportunidad para las compañías. La generación de redes de contacto internas o la creación de páneles de expertos, por ejemplo, son herramientas que fomentan el intercambio de conocimiento y con ello el desarrollo de los profesionales lo que, además de generar sinergias, incrementa su motivación e incluso su sentimiento de pertenencia a la empresa.

No podemos olvidar que los empleados son la cara visible de la compañía y en un contexto que se escapa del control corporativo, la mejor opción no es poner barreras sino formar en habilidades relacionales y de comunicación y crear determinados códigos de conducta para el uso de las distintas herramientas.

Por tanto, la demanda de apoyo en el desarrollo de habilidades relacionales que se ha detectado procede, en gran medida, de un sistema de creencias que no nos conduce a crear y mantener una red de forma efectiva, y en el momento en que la necesitamos no sabemos cómo enfrentarnos a ella. Pero cada vez está más claro que, tanto en el ámbito personal como en el profesional, las habilidades relacionales son fundamentales, y cada vez ganan más peso, puesto que son las que nos permiten generar valor añadido, y en el contexto digital que anticipábamos, pueden considerarse como un importante valor diferencial. De modo, ¿a qué esperas para comenzar a trazar tu estrategia?

Recomendados

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Para mayor información revise nuestra política de cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies