Cinco continentes, cinco visiones: asia

 En Yacimiento de empleo
Equipo de redacción.

Asia es el continente más extenso y poblado de la Tierra. Abarca una superficie de casi 44 millones de km², y con 4.200 millones de habitantes, acoge al 60% de la población mundial. Pero quizás lo que más distinga al continente sea su diversidad. La diversidad de gentes, de culturas y religiones.

Desde Oriente Medio, pasando por antigua URSS, se puede hacer una parada en la India para luego poner rumbo a China desde donde tomar un barco a Japón. Con un simple vistazo uno puede percatarse de las diferencias. Siguiendo esta ruta no es difícil encontrar a españoles que viven y trabajan allí. Nosotros lo hemos hecho y, a modo de resumen, os traemos sus visiones de Qatar, Jordania, China, India, Rusia y Arabia Saudí.

Todos ellos decidieron embarcarse en nuevos retos profesionales que les llevaban a estos países con contratos cerrados desde España. Bien sea como trampolín para adquirir experiencia y cambiar de país, bien como un trabajo a largo plazo, ninguno de ellos se arrepiente de su decisión que, en todos los casos, contó con el apoyo imprescindible de sus familias. Y es que, como remarca Miguel Abril desde Shanghai, “sin ellos no hay proyecto”.

En Asia facilita mucho las cosas el ir con un trabajo desde España, puesto que de lo contrario los trámites burocráticos y los visados pueden generar más de un dolor de cabeza. Allí, los sectores más pujantes, en unos casos por su desarrollo feroz y en otros porque su situación de subdesarrollo los convierte en una oportunidad, son los de la construcción, las infraestructuras y la energía. Mención aparte, dada su ubicación entre Siria y Egipto, merece Jordania, cuyas principales áreas de expansión son los servicios (que ofrecen a sus países vecinos) y el turismo.

Aunque son realidades diametralmente opuestas, todo extranjero que llegue a cualquiera de estos países para trabajar tiene que tener una actitud muy positiva y contar con lo que David Hurtado (India) define como una “mentalidad 360º”. Y es que, recurriendo al refranero popular, “allá donde fueres, haz lo que vieres”. Así, al llegar a China, Miguel Abril, tuvo que reflexionar y decirse a sí mismo: “relaja y cambia el chip, esto es distinto… conoce primero”.

En este proceso de adaptación son múltiples las anécdotas que se viven. David Ayala cuenta que para salir de Qatar, aunque sea de vacaciones, siempre hay que solicitar un Exit permit (permiso). Por su parte, Víctor comenta que al nacer su hija pequeña en Amman se encontró con la curiosa pregunta de la mayor: papá, si ella ha nacido en Jordania, “¿cómo la vamos a entender cuándo crezca?”. Más dura fue la reclusión en casa que sufrió David Hurtado en Delhi al no poder salir ante la amenaza de una familia de monos.

openSi algo tienen en común estos países es un ritmo alejado del que estaban acostumbrados, apuntan desde los distintos países. Y grandes barreras idiomáticas: todos los entrevistados coinciden en que en estos países la capacidad de interactuar es muy limitada y en que si pudieran volver atrás comenzarían a aprender el idioma antes de mudarse. El inglés se habla mucho menos de lo que cabría esperar y, aunque es de gran ayuda en el trabajo, en el día a día puede ser un problema no conocer el idioma local. No obstante, esto también tiene su vertiente positiva porque, además del reto que supone para ellos y la sensación permanente de superación, se llenan de orgullo al explicar cómo sus niños pequeños, gracias a esta experiencia, hablan castellano con sus padres, inglés en el colegio y el idioma local en la calle. Sin lugar a dudas, una gran ventaja de cara al futuro.

A nivel de cultura empresarial, hay que tener en cuenta que, por ejemplo, en los países árabes “el Islam impregna toda la vida”, como indica Víctor desde Jordania. A lo que hay que añadir que, en países ricos como Arabia Saudí y Qatar, “es difícil conseguir que los locales se esfuercen en su trabajo” señala César Raymundo desde Arabia Saudí, lo que supone un problema interno pero una importante oportunidad para los extranjeros que estén dispuestos a mudarse allí. De hecho, haciendo un pequeño seguimiento de ofertas de empleo, se encuentra un elevado volumen de demanda de profesionales españoles para estos países.

En la India, “son unos grandes negociadores aunque, por desgracia, en la mayoría de los casos toman decisiones desde una perspectiva cortoplacista, lo que tiene consecuencia directa en las relaciones. La frase el cliente siempre tiene la razón en la India no existe.” lamenta David Hurtado.

Respecto a China, como ya habíamos anticipado en el artículo “Un gigante de oportunidades”, existen grandes diferencias entre un perfil empresario extremadamente proactivo y orientado a resultados y un perfil staff que tiende a la sumisión. Allí, “si aportas valor añadido, vales mucho dinero” enfatiza Miguel Abril. Todo ello en un marco donde la relación con la Autoridad Pública es clave.

Las barreras son múltiples en un entorno desconocido, con climas extremos en la mayor parte de los casos, caos en unas inmensas ciudades con grandes atascos, con niveles de vida dispares e incluso ciertas limitaciones a la libertad personal. Pero es un precio que, según los entrevistados, merece la pena pagar por el crecimiento tanto personal como profesional que supone. Como nos concretan desde Rusia, “el haber conocido otras culturas te ayuda a ampliar miras y relativizar las cosas”.

En definitiva, y siempre teniendo en cuenta que hay unos países más complejos que otros atendiendo a su nivel de desarrollo y su burocracia, con una mente abierta y ganas de trabajar y aprender, estás listo para dar el salto.

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