Coaching Solidario: Coaching para la reinserción laboral y vital de las personas con daño cerebral

 En Accion social

José Luis Rodríguez, Fundación Personas y Empresas

La Fundación Personas y Empresas lleva dos años, colaborando en mas de 30 casos con Ceadac, el centro de referencia en España del INSS para pacientes que han sufrido daño cerebral.

El daño cerebral suele producirse por lo general por un ictus o por accidentes, bien sean de tráfico o por caídas.

Una vez que se produce el daño cerebral, los pacientes necesitan de hospitalización para su recuperación y posteriormente de rehabilitación. Finalizados los tratamientos pueden quedar secuelas en mayor o menor grado, secuelas que pueden ser físicas o cognitivas y que en muchos casos conllevan la adquisición de una minusvalía, valorada por un tribunal médico, y que puede ir acompañada o no de determinados tipos de pensiones en función de la incapacidad generada.

¿Qué sentido tiene el coaching con estos pacientes? La respuesta es simple pero contundente. El daño cerebral producido de forma repentina les ha cambiado la vida de manera que la persona afectada no ha tenido tiempo de prepararse ante un trastorno sobrevenido de ese modo.

Los pacientes afectados por el daño cerebral, una vez comienzan a recuperarse, solo piensan en volver a su situación inicial, en reiniciar la vida que hasta entonces habían venido llevando. Cuando constatan que su vida no va a ser como antes, pueden producirse reacciones de diverso orden, desde la negación causada por el daño cerebral hasta síntomas depresivos de mayor o menor profundidad.

Si pasamos al terreno laboral nos encontramos con una situación semejante. Las secuelas motoras pueden llevar a dificultades en la realización de tareas que implican movilidad de algunos miembros o tareas que suponen viajes frecuentes. Si afectan a músculos faciales, pueden producirse dificultades en el habla y por lo tanto en muchos trabajos que requieren fluidez verbal, como en el caso de puestos comerciales. Pero las secuelas pueden ser también cognitivas, afectando por ejemplo a la concentración o al procesamiento de la información, necesarios en una amplia gama de puestos de trabajo.

Así pues, en un importante número de casos, la persona afectada por el daño cerebral ha de cambiar de puesto de trabajo, bien dentro de la misma empresa si existe la posibilidad, pero por lo general, la práctica nos dice que será en otra organización distinta, bien porque la empresa original no dispone de esos puestos o porque percibe que la persona ya no puede realizar las tareas para las que fue contratada.

Así pues, el coaching tiene un doble rol muy importante. Ayudar a la persona que ha sufrido el daño cerebral a reubicarse laboralmente, buscando una nueva empresa o, lo más frecuente, a cambiar de puesto de trabajo, y de profesión, resulta más complicado, sobre todo cuando el mercado de trabajo que tenemos es escaso y de baja calidad, como para atender esta problemática. Previo a la reubicación laboral, la persona tiene que aceptar el cambio de vida que le ha producido el daño cerebral. Mientras no lo asuma y con una autoestima dañada, será casi imposible la reinserción vital y social.

Todos estos cambios que se producen en la persona con daño cerebral, exigen un proceso de coaching con un tempo distinto a otros procesos de coaching, un proceso adaptado a las diferentes fases por las que pasa la persona, desde que se produce al daño hasta llegar a una reinserción exitosa.

 

José Luis Rodríguez, Fundación Personas y Empresas

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