El compromiso de pocos o de los muchos

 En Desarrollo profesional

Julius Lamb, Socio Director de  BLC Desarrollo

motivacion

Como algunos ya sabréis soy aficionado al deporte, soy un enamorado de la triatlón y eso me lleva a participar en  carreras y salidas de las 3 disciplinas: swim, bike, run.  Lo hago porque me gusta, porque me mantiene en forma y porque me gusta competir. No os hagáis una idea equivocada, no soy un campeón, ni siquiera soy bueno pero me gusta competir, compito conmigo mismo, compito contra mi cronómetro, compito contra esa ligera acumulación de grasa en el abdomen, contra el estrés y compito para después tomarme las cervezas con mis compañeros de entrenamiento. Y Como buen aficionado al deporte, leo revistas, artículos, blogs,  posts sobre los deportes que me gustan…

Es en estos artículos y posts donde encuentro a veces comentarios negativos sobre la cantidad de corredores poco serios que hay en las carreras o comentarios despectivos hacia los “populeros” – dígase del atleta de andar por casa que participa en carreras populares- y demás aficionados que salen desde, y acaban en, los últimos puestos de las carreras. Cuando leo críticas de cómo estas “personajes” estorban o estropean las carreras para los deportistas serios me llama la atención la falta absoluta de visión que tienen los que critican.

Este año no pude participar, por una lesión, en La Cursa dels Bombers, (la carrera de los bomberos) de Barcelona. Es una carrera de 10kms, rápida, divertida y que gusta mucho a muchos corredores barceloneses.   Como mi hija y mi pareja si participaban fui a verlas correr y disfrutar de  todo el espectáculo que se  organiza alrededor de la carrera. Tras ver la salida me quedé junto a la línea de meta para ver la llegada. No tuve que esperar mucho…. Al cabo de unos 30 minutos llegaban los profesionales 1, 2, 4, 10….unos minutos más tarde llegaban los corredores de los clubs 50, 60…..Los “maquinas” 100, 200, 500, 1000, a partir del minuto cincuenta poco a poco empezaban a llegar los “populeros”: 25.000……. Caras de esfuerzo, de alegría de satisfacción. Todos se sienten ganadores y lo son porque no hay que olvidar que sin ellos la carrera no existiría. Ningún patrocinador financiaría la carrera para que corrieran solo los 100 primeros. El patrocinador está interesado en el aficionado de a pie, en esa persona que compra la bebida energética, los geles, que se que se hace con un pulsómetro porque “si no llevas pulsómetro es que no te lo tomas en serio”. Que se gasta este año 130 € en las zapatillas en vez de los 100 € del año pasado porque son más ligeras y pisan mejor y le puede hacer ganar unas décimas. Décimas que no le importan a nadie salvo a él…….. Criticar a los “populeros” desear que no estuvieran en las carreras o decir que molestan es una forma soberbia de auto sabotaje porque sin estos miles de aficionados las carreras simplemente no existirían como las conocemos. Al populero no hay que criticarle hay que darle las gracias por participar, animarle y respetarle como el motor que mueve el mundo de las carreras. El populero es el rey.  

Los organizadores de la Maratón de Barcelona lo tienen claro. Cada corredor, independientemente del tiempo que haga es recibido en la meta con aplausos, ánimos por megafonía, abrazos, sonrisas, felicitaciones y una medalla. En las medallas de la maratón y de las triatlones pone “Finisher” El mensaje está claro:

«Has hecho todo lo que has podido, no te has rendido y eso es lo que importa. Admiramos tu esfuerzo. Eres un ganador y esta carrera existe gracias a ti! Y ese “ganador” se irá a casa llorando de dolor y felicidad y a la mañana siguiente se levantará con ganas de participar de nuevo. «

 

Dándole vueltas a este pensamiento se me ocurrió que lo mismo podría ocurrir en el ámbito de la empresa. Si miramos a nuestros equipos y nuestras organizaciones  ¿que símiles encontramos? ¿Quienes son los “profesionales”, “los máquinas” y quienes  los “populeros”? Tenemos trabajadores anónimos que se esfuerzan y que hacen todo lo que pueden pero lo habitual y más fácil es fijarnos en el talento de los high potentials. Recordemos que igual que las carreras, nuestras organizaciones existen y funcionan no solo gracias a los que destacan, si no también gracias a los que no lo hacen, los que hacen lo que pueden y dan lo que tienen. Tenemos miedo a que se nos marchen las estrellas del equipo pero ¿tenemos los mecanismos para animar, fidelizar, reconocer y canalizar el esfuerzo de los silenciosos? motivacion2

Las acciones de engagement y motivación no pueden centrarse solamente en las estrellas y olvidarse de los demás. Quizá no todos son de “alto rendimiento” pero todos si son “de rendimiento” y nuestro objetivo debe ser lograr el rendimiento comprometido donde todos los trabajadores quieran dar lo mejor que tienen. Nuestros High Potentials tienen que entrenar duro, dedicarse en cuerpo y alma para mejorar sus resultados y ganar carreras pero también tiene que jugar un papel en la trasmisión de la pasión, de la ilusión y el compromiso.  No solo tienen que aprender a volar si no guiar el vuelo de otros. Es el compromiso de todos y no de unos pocos lo que marca la diferencia. 

Quizás podamos aprender una lección de los patrocinadores de las carreras. Si es posible que miles de  personas que corren los 10 kms en 70 minutos quieran hacer el esfuerzo de comprarse zapatillas profesionales ( se gastaron 480.000.000 € el año pasado y recordemos que a los profesionales las zapatillas se las regalan..) y todo tipo de artilugios porque se sienten atletas y ganadores, debemos pensar qué podemos hacer para que todos nuestros empleados se sientan también ganadores y que la empresa existe gracias a ellos y hacer quieran contribuir a ella con todo su esfuerzo al éxito.

 

 


Julius Lamb, Socio Director de  BLC Desarrollo

 

 

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