¿En qué estado se encuentra tu curiosidad?

 En ¿Y si...?

A lo largo de nuestros números, hemos hecho referencia en diversas ocasiones a la importancia que juega la formación como medida clave para incrementar la empleabilidad de las personas, ya que supone una mejora en su perfil profesional. Pero en esta ocasión queremos hacerla protagonista, no utilizarla como complemento. Queremos hablar del aprendizaje como un concepto más amplio, y no sólo suscribirlo a la adquisición de conocimientos o desarrollo de habilidades. Queremos abordar el aprendizaje desde otras perspectivas, como el motor de cambio y transformación que puede tener la persona gracias a su capacidad infinita de aprender. 

Nacemos con una gran curiosidad por ver, explorar el mundo, aprender cada día algo nuevo. Es innato. Era una curiosidad que nos conducía a transformarnos en exploradores para descubrir y fascinarnos con cosas sencillas que nos llenaban de ilusión por seguir descubriendo más. ¿Alguien no ha visto la naturalidad de un niño al destrozar un juguete por la simple ansia de saber qué esconde en su interior? Esa naturalidad para hacernos preguntas, para ir más allá de lo establecido, a cuestionar y a veces poner en aprietos a nuestros padres sobre cuestiones a veces complejas de explicar, son aspectos clave para nuestro desarrollo personal y desde luego profesional. Pero el explorador que llevamos dentro se va mitigando con la edad. De ahí que sea que nos preguntemos ¿en qué estado se encuentra nuestra curiosidad infantil? ¿Qué ha pasado con ella?   

Desde luego que la curiosidad está sustentada en una actitud proactiva que nos lleva a ir más allá de las fronteras establecidas para cuestionar conceptos, replantarse praxis, indagar nuevas metodologías, o profundizar en ellas, indagar nuevas formas de hacer las cosas, romper límites preconcebidos. La curiosidad, a su vez, alimenta nuestra ilusión por descubrir, ayuda a no quedarnos en la superficialidad, a cuestionarnos, a formularnos preguntas, a generar una idea de algo nuevo sobre lo cual construir. ¿Estás alimentando tu curiosidad? 

¿Cómo situamos nuestros aprendizajes cotidianos? Vivimos presos de la inmediatez, la rapidez y dominados por nuestros hábitos, costumbres y rutina, por lo que a simple vista no visualizamos aprendizaje alguno. Pero si nos paramos a reflexionar al menos con cierta regularidad sobre los aprendizajes cotidianos, simplemente pensando sobre cómo ha ido el día, logramos identificar cosas nuevas, probablemente no grandes teorías, pero sí las que las personas y la experiencia de vivir día a día nos aportan. Aprendizajes como visualizar una actitud positiva en otras personas, algún comentario de un compañero que te invita a la reflexión o de donde puede surgir una nueva idea… o, ¿por qué no? El observar cómo los más pequeños afrontan sus retos y complejidades, o personas que en situaciones de extrema dificultad se levantan y siguen… ¿Damos el valor que merecen a estos aprendizajes? Porque la realidad es que éstos son los que nos ayudan a situarnos en realidad y tomar perspectiva de las cosas. ¿Te has parado a pensar si estás dejando pasar de largo esos aprendizajes que el día a día te ofrece en medio de la cotidianeidad?

En base a ese aprendizaje, hay que destacar y aprender también del coraje que muestran las personas que deciden realizar una transformación, un re-enfoque en su carrera profesional.  Para lograrlo es necesario revisar y actualizar creencias e identificar barreras que limitan nuestra capacidad de cambio. Es necesario hacer un balance exhaustivo de nuestro pasado profesional y ser capaz de identificar qué necesitamos aprender y, aunque parezca paradójico, qué debemos desaprender. Y esto implica una actitud abierta y decidida para aceptar y formular un nuevo planteamiento mental, actitudinal, emocional, conceptual y racional. Un ejercicio para aceptar e interiorizar que lo que venía haciendo, hoy por hoy, ya no tiene vigencia en el nuevo planteamiento. Implica dar  espacio a una nueva forma de trabajar, de hacer las cosas, de pensar, o visualizar y esto es un gran aprendizaje que contribuye, entre otros aspectos, a realizar reorientaciones profesionales sostenibles.

Pero para saber qué hacer, cómo hacerlo o qué pasos seguir, quizás debas de plantearte las siguientes cuestiones y analizar el valor que cada respuesta pueda aportar a tu perfil profesional. ¿Qué has aprendido en estos últimos 12 meses? ¿Hay algo diferencial que pueda actualizar o modificar tu perfil o tu CV? ¿Algún reto o logro profesional / personal?  Piensa más fuerte… ¿Qué hay de nuestra actitud para aprender de nuestros errores? ¿Nos damos la oportunidad de aprender de ellos? ¿Conceptualizamos aprendizajes, o por el contrario los tapamos, no los queremos ver?  

Una vez determinado el punto en el que estás, trata de dar un paso más, de avanzar, de plantearte nuevas metas, nuevos retos. ¿Estás incorporando aspectos novedosos para tu cotidianeidad, por ejemplo fuentes de información distintas o nuevos hábitos? ¿Cuentas con conocimientos actualizados de tu área de conocimiento? ¿Qué has estado leyendo en las últimas 2 semanas? ¿Qué te ha aportado? ¿Qué quieres hacer en el futuro?

Las preguntas son infinitas cuando hablamos de aprendizaje. Pero si algo está claro es que aprender de nuestro día, de nuestra experiencia, de nuestro entorno, etc. nos configura como la persona que somos. Y tú, ¿quién quieres ser? 

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sencillezEditorial abril res