¡Gracias Millennials!

 En Desarrollo profesional

Ya es el segundo video que veo esta semana que retrata a los trabajadores de la generación Millennial como vagos, egocéntricos, hedonistas y poco más que inútiles para la vida laboral. ¡Tengo que protestar! 

No soy un Millennial. Al menos por mi edad no me corresponde esa etiqueta, para quien le interese soy de la Generación X, pero eso solamente es una etiqueta y es que nos gusta etiquetar…. Etiquetamos los lugares, las ideas, las creencias, las tendencias, las modas, la comida, los estilos de vida, el deporte y por supuesto las personas. Cada uno de nosotros vamos acumulando etiquetas hasta que un día resulta que eres un “GenX, afterpunk, quasihipster, foodie, motero, tecnofreak”. ¡Y tú sin darte cuenta! Poner etiquetas a las cosas, nos ayuda a clasificarlas, modelarlas y nos crea la falsa sensación también de conocerlas. Pero una etiqueta no deja de ser un estereotipo y cualquiera que haya viajado un poco sabe que los estereotipos son igual de útiles que peligrosos.   Y aun así, etiquetamos también a las generaciones, con esa sensación de una vez etiquetado, ya conocido.  

Aunque ya empieza a sonar débilmente la etiqueta de generación Z, a la espera de que se nos ocurra un nombre mejor, la generación Y, a la que etiquetamos y bien etiquetada, MILLENNIALS, sigue en boca de todos.  La etiqueta Millennial se otorga con media sonrisa, con un “mira estos que raros son”.  Desde la comodidad y la sabiduría que da, de manera automática, tener cuarenta, cincuenta o sesenta y tantos, muchos miran a esta nueva generación de una manera curiosa, incrédula, crítica y que llega en demasiadas ocasiones a la burla o mofa descarada. De allí mi enfado con los videos y las parodias.  Padres, madres, jefes, personajes televisivos y autores de renombre han escrudiñado en detalle a esta generación y parece que, con tanta con intención de comprender, como de criticar. Las redes están llenas de videos y artículos que critican y ridiculizan al Millennial. El último que he visto retrata a una jovencita en una entrevista de trabajo en el cual no deja de mirar el móvil, subir fotos a “insta” y se niega a trabajar antes de las 10:30 de la mañana.  Puro estereotipo sin fundamento. 

En el mundo laboral el estereotipo se amplía a: jóvenes y poco preparados, nativos digitales pero que no saben usar Excel, no tienen ética del trabajo, se quejan de todo y hay que premiarles por todo.  

Vayamos por partes; ¿son jóvenes los Millennials? No hay un consenso sobre el inicio de la generación Millennial, pero si en tu empresa tienes empleados de entre 22 y 38 años los puedes considerar Millennials. Por lo que si, algunos son jóvenes, otros no tanto. 

Se pasan el día conectados pero no saben usar email ni Excel. Cierto, son nativos digitales, no entienden un mundo sin Internet y en su primer día de trabajo no sabrán usar Excel y pesaran que el email es para abuelos, pero estas son herramientas tecnológicas de ámbito laboral, no social ni necesariamente estudiantil. Pero aprenderán, vaya si aprenderán y rápido. Nosotros nos reíamos de nuestros padres porque no sabían programar un vídeo, pero ninguno de nosotros sabía usar Harvard Graphics, Wordperfect o Lotus, antes de empezar a trabajar y más de uno se peleaba hasta con el retroproyector. Lo que si conocen bien los Millennials son herramientas como Hangouts, Yammer, Slack o Trello, las nuevas herramientas de trabajo colaborativo de su generación, tremendamente intuitivos para ellos y diseñados para las nuevas maneras de trabajar. 

¿Vagos, idealistas, hedonistas, motivados sólo si se divierten?  Cada generación ha hecho la misma crítica de la generación posterior, La Generación Pedida de los Baby Boomers, los Boomers de los X y así continuará, y continuará siendo solamente un prejuicio ante una manera diferente de ver la vida y entender el mundo laboral. 

Y ante esta manera diferente de ver la vida o el trabajo, las empresas deben ajustarse a las idiosincrasias de los Millennials o los Millennials a las empresas. Como con cada generación debe haber un punto de encuentro. En cada generación las empresas han sido flexibles y la nueva generación también. Ha sido un proceso de maduración por parte de unos y rejuvenecimiento por parte de otros y eso es lo que lleva al avance en las organizaciones, a la evolución y la innovación y renovación en la gestión de personas. 

Desde que los Millennials están en el mercado laboral (ya hace unos 15 años) hemos visto cambios espectaculares en las empresas. Los espacios de trabajo son diferentes, más amables y humanos, las jornadas se han flexibilizado, los beneficios sociales han mejorado, las formas de trabajar han cambiado, los equipos han evolucionado y si, tenemos fruta y bean bags y hasta futbolines y Play Stations y sesiones de reconocimiento público y todo eso no ha afectado negativamente a la productividad. ¿Mérito de los Millenials? Seguramente no. ¿Influenciado por ellos? ¡Sin duda!  

Los Millennials no merecen el estigma de la etiqueta. Tienen recorrer su propio camino, aprender de las generaciones anteriores y enseñarnos lo que ellos saben. Son un catalizador de evolución y progreso en la sociedad y en la empresa. Y en unos pocos años, cuando hayan asentado su manera de gestionar y dirigir las organizaciones se enfrentarán al mismo dilema de cómo comprender y gestionar a la generación Z.  

Y mientras tanto, y en nombre del progreso, ¡Gracias Millenials! 

 

Julius Lamb

Socio Director de Grupo Blc

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