Las cualidades que más se valoran en el coach

 En Artículo de fondo

En el estudio sobre Satisfacción de clientes que hemos realizado, a la pregunta abierta sobre cuáles son las cualidades que mas valoran en el coach, nuestros clientes han respondido con una clase magistral sobre lo que es el coaching. Vamos a hilar un texto con todas las que han destacado, que aparecerán subrayadas.
En primer lugar, si tuviéramos que poner un título con las cualidades más sobresalientes diríamos que el mejor coach es el que da confianza y seguridad a sus clientes.
La confianza y la seguridad que se generan desde los primeros minutos de la primera sesión del proceso de coaching. Esos momentos en que se produce la presentación mutua entre el coach y su cliente, el coachee, cuando se comenta el conocimiento que tiene el cliente sobre el coaching y el coach presenta el contenido y la metodología de las sesiones de trabajo que se van a suceder en los meses siguientes.
El cliente tiene que sentirse seguro en la nueva situación y confiado de que lo que allí diga no va a ser ventilado a los cuatro vientos, que exista una confidencialidad estricta, que incluso no se enteren ni su jefe ni recursos humanos, aunque haya una buena relación entre ellos e incluso sean amigos.
Por lo tanto, la transparencia debe presidir el transcurso de las sesiones, de manera que si el coach hubiera de presentar alguna vez un informe a la organización patrocinadora del proceso, sea con el conocimiento y consentimiento expreso del cliente.

A partir de ahí el cliente va a exponer los motivos que le han traído al coaching, y valora que el coach muestre empatía y comprensión, y que entienda sus planteamientos, sus expectativas, sus miedos y sus metas, y para ello ha de percibir que el coach se muestra cercano y está disponible para escuchar activamente su discurso, un discurso que a veces no es claro, que discurre por caminos curvados, con saltos y contradicciones, y con opiniones y creencias muy diferentes a las del coach, haciendo mas difícil y complejo que el coach sea capaz de calzarse los zapatos de la persona que tiene delante, de ser realmente empático.

Todas estas cualidades las maneja el coach a través del lenguaje corporal de una parte, la mirada, el tono de voz, la distancia a la que se sientan, las respuestas que ofrece, y de otra parte mediante las preguntas que hace a su cliente manifestando su escucha activa, preguntas abiertas pidiendo aclaración, o preguntas de confirmación donde sintetiza lo escuchado hasta ese momento de la conversación para saber si ha entendido correctamente a su cliente. Cuántas veces, el coachee tras la primera sesión de coaching sale encantado de la escucha conseguida y porque además ha dispuesto de un espacio para reflexionar acerca de si mismo y para tomar conciencia de algunos problemas o conflictos que le desasosiegan, algo que habitualmente no puede hacer por la carga de trabajo y las prisas del día a día.

En un segundo grupo de cualidades, relativas a la dinámica de la relación, los clientes valoran la implicación del coach a lo largo de todo el proceso, aprovechando al máximo el tiempo de las sesiones para tratar de conseguir los resultados que el cliente se había planteado.
Implicación para indagar en su propia experiencia para mostrar escenarios y visiones diferentes que le permitan al coachee contemplar otros entornos y alternativas para nuevos y diferentes cursos de acción, lo que algún entrevistado llama facilidad para guiarme de forma fluida.
Implicación del coach para que revise, solo o junto a otros colegas o en la supervisión, cómo está llevando el proceso, nuevas orientaciones, qué errores ha podido cometer, bloqueos en los que ha incurrido, o puntos muertos a los que ha llegado.
Implicación para pensar que cada cliente es diferente y que su experiencia es un acervo extraordinario pero para hacer las cosas mejor esta vez y no usar clichés ni estereotipos pensando que el coachee que se sienta delante de él, se parece mucho a otro que tuvo el año pasado, aunque el coach sea una persona cargada de éxitos profesionales.

Otra cualidad importante para nuestros clientes es la incitación, es decir que el coach esté por un lado animando al coachee a avanzar y a plantear diferentes cursos de acción y de otro lado a retarlo para que se plantee nuevos y desafiantes metas y objetivos, traspasando el umbral que en un principio se había planteado el propio cliente, consiguiendo un salto cualitativo en su desarrollo profesional. Esto implica además que el coach sea una fuente de inspiración a lo largo del proceso. Inspiración por sus planteamientos del problema que le plantea el cliente, inspiración por ser un modelo de rol, inspiración al ofrecer visiones alternativas, inspiración por su comportamiento ético irreprochable.

Y para conseguir esos resultados, conduciendo el proceso de forma fluida, hace falta que el coach sea extremadamente flexible, flexible para utilizar distintos enfoques teóricos, métodos y tipos de intervención, flexible para disponer de una visión caleidoscópica, usando variedad de ángulos y perspectivas, flexible para establecer la hoja de ruta para el proceso, flexible para trabajar en entornos multiculturales, flexible para manejar y contener las ansiedades propias y las del cliente, flexible para ser sensible al entorno que impacta en el cliente y flexible para mostrarse humano al practicar el humor, la humildad y la paciencia.
En definitiva, nuestros coaches han demostrado ser unas personas altamente perceptivas para discriminar las cualidades clave en un coach.

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