Los ECO y BIO servicios han llegado para quedarse

 En Casos y Cosas
Equipo de redacción.

Los valores culturales tanto corporativos como de los consumidores están  cambiando y, cada vez más, se acercan a un ideal en que lo verde, lo sostenible y lo socialmente responsable adquieren más importancia; tanto es así que suele ser el factor diferenciador y decisor de una compra o de la contratación de un servicio o proyecto. 

Las tendencias BIO y ECO forman ya parte del estilo de vida de grandes colectivos y son por ello nichos de alto grado de empleabilidad y generación de puestos en los que especialistas del área de medioambiente, energías renovables, responsabilidad social corporativa, voluntarios, I+D+I, artesanos, etc. tienen un hueco asegurado.

La cultura ECO y BIO se asienta entre nosotros y muchos son los nuevos negocios que están teniendo cabida recientemente en nuestro panorama empresarial y es una buena oportunidad para enfocar una carrera profesional en busca de alternativas –además de contemplar otros hábitos de consumo!

En cuanto a la alimentación ecológica, proliferan en nuestro país los restaurantes, supermercados de alimentos producidos con procedimientos orgánicos, secciones de productos exclusivamente BIO en los supermercados del barrio y la producción artesanal de productos como la cerveza o la mermelada. Por ejemplo, la cadena de supermercados Origen, Supermercados Ecológicos o NaturaSí son establecimientos de distribución especializados en este tipo de productos fabricados orgánicamente.  

En el otro lado de la cadena, surgen grupos de consumo cuya intención es la de favorecer al pequeño productor asociándose y gestionándose para el autoconsumo, sin necesidad de un establecimiento ad hoc: directamente del huerto, a tu casa. Y por último, la elaboración de productos de consumo como la cerveza artesana, el vino con el auge del enoturismo como exponente más claro, o las conservas caseras tienen cada vez más salida en el mercado y ya son muchos los establecimientos que ofrecen este tipo de creaciones propias.

La biocultura, más allá de ser una moda pasajera, se ha convertido en un estilo de vida y una opción de consumo para muchos. Buscan con ello seguir unos principios y una filosofía de vida que respete los ciclos naturales, el medio ambiente, la vida animal y los procesos artesanales y orgánicos. Y que además, beneficien al pequeño comercio. Dentro de esta corriente podemos encontrar también una multitud de productos cosméticos y de cuidado personal, marcas de calzado, de ropa y de productos muy diversos como materiales de construcción, de papelería, etc… que van haciéndose un hueco en nuestras casas.

Las construcciones sostenibles se caracterizan principalmente por el notable ahorro energético, tanto a la hora de la construcción que se hace evitando toda contaminación posible (orientación de la casa, aprovechamiento de los recursos naturales e instalaciones, materiales no dañinos…), como en el mantenimiento y en el abastecimiento de la energía a los usuarios para lograr un consumo racional (paneles solares, sistemas de riego, cisternas de doble carga…). Las ciudades verdes ya son una realidad y diferentes proyectos de urbanismo verde y sostenible van haciendo eco en nuestra sociedad a través de políticas que fomentan las ecociudades.

Por otra parte, el turismo rural es otra área que está dando nuevas oportunidades en el mercado laboral. Desde las casas, albergues y hoteles rurales, al agroturismo o las ya típicas granjas-escuela en conexión con las actividades de producción en zonas agropecuarias, o las rutas alimentarias como la del café colombiano o el enoturismo, que da a conocer, con una gestión de sostenibilidad, las riquezas vinícolas de una región. El ecoturismo o turismo verde es la alternativa propuesta que da prioridad a la preservación del entorno natural, el contacto con la naturaleza y cultura local,  y el bienestar de las poblaciones autóctonas y la acción y consumo responsable.

También la movilidad dentro de las ciudades está cambiando. La movilidad sostenible es otra tendencia que se ve concretada en muchas acciones individuales y colectivas: desde el uso de la bicicleta como medio de transporte habitual, a los transportes colectivos verdes como autobuses con motores híbridos o de gas natural y las redes de ciclismo eléctrico públicas que ya están en marcha en muchas ciudades españolas.

O hay que olvidar tampoco, aunque ya esté completamente integrado en nuestras vidas, la industria del reciclaje. Además de nuestra contribución en casa, cada vez más los negocios tienden a una economía circular, en la que la linealidad del producir, usar y tirar pasa a un ciclo en el que se reutilizan diferentes componentes y se fomenta el ahorro energético.

La economía sostenible tiene aún mucho por descubrir y las iniciativas que incorporen los principios de cuidado al medio ambiente y ahorro energético ya suponen un valor añadido en cualquier proyecto empresarial. Así que no lo pienses más y ¡piensa en verde!

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