Motivación y sostenibilidad: El caso Guardiola

 En Crecer con el coaching

A través de una entrevista que Pep Guardiola, el ex entrenador del FCB y actual del Bayer Munich ha concedido a uno de los patrocinadores del Club Bávaro, hemos podido conocer unas reflexiones sobre los motivos por los que decidió abandonar un estupendo trabajo en el que además estaba obteniendo grandes éxitos, como era el de entrenador del FCB.

Nos dice Guardiola que el motivo fundamental para haber tomada esa decisión, que debo decir sorprendió a propios y extraños, fue que entendió que no podía seguir motivando de forma adecuada a los jugadores, tal y como lo había hecho hasta ese momento. También dice que es posible que esa falta de capacidad de seguir motivando a la plantilla, tendría como origen o raíz, su propia falta de motivación y que en esas condiciones, lo mejor tanto para el Club como para él era buscar otro trabajo, otro destino, otro reto.

La solución que el FCB adoptó ante este problema, que era gordo, fue la de elegir a su segundo, Tito Vilanova que lamentablemente nos ha dejado recientemente, con los mismos jugadores, que habían demostrado ser excelentes, capaces de ganar 14 títulos en 4 años, batiendo un record difícilmente superable.

Lo que me interesa en este artículo es reflexionar sobre la sostenibilidad de la motivación, trasladando esa reflexión a las empresas y organizaciones, pues es conocido que la motivación es uno de los motores de las empresas, si no el principal.

  • ¿Pueden las empresas mantener la motivación de sus empleados de forma permanente?
  • ¿Cómo conseguir que esa motivación sea sostenible y dure mucho tiempo?
  • ¿Cuáles serían las palancas fundamentales para ello?
  • ¿Qué tendrían que hacer los directivos o dueños de esas empresas?

Es posible que estas preguntas no tengan respuestas únicas y que las repuestas sugeridas puedan variar mucho en función de la situación, geografía, tipo de empresa, tamaño, etc..

Aventuro algunas hipótesis, sin ánimo de pontificar, sino como mera aproximación al tema.

No es fácil que una empresa tenga éxito durante mucho tiempo, muy pocas lo consiguen. Cada vez hay menos empresas que logran sobrevivir muchos años. Lo mismo sucede con las organizaciones, los países, los imperios,…

Hay un refrán castellano que dice que no hay mal que cien años dure, en este caso la sabiduría popular, se aplica en lo contrario, en los males y miserias, encontrando en el hecho de que con el tiempo las cosas cambian, algo de consuelo para soportar las penas.

Pues lo mismo sucede con el éxito. Las cosas tienen un principio y un final. Esto que parece una perogrullada, no se comprende muchas veces, se olvidan, nos olvidamos de enfocar el tema de forma sistémica, comprendiendo que si una empresa, un club de futbol tiene mucho éxito durante cierto tiempo, está creando a su alrededor fuerzas y vectores que empujan en la dirección contraria. Y viceversa, varios malos resultados consecutivos, activan las fuerzas internas para reaccionar. Lo normal en estos casos es cambiar de entrenador, lo que no siempre consigue el resultado deseado..

Este tema tiene una derivada individual muy interesante que aplica a los directivos. No hay muchos como Guardiola que entienden que ha llegado el momento de retirarse y que es mejor para el Club, la empresa, la organización, que otra persona tome el relevo. Siempre le digo a mis colegas que el autocoaching no funciona; la persona encuentra las justificaciones para decir que lo está haciendo muy bien, aunque los resultados y el resto del mundo diga lo contrario.

Volviendo al tema de la motivación, podemos suponer que los jugadores del FCB en la época Pep, estaban muy motivados y aventurar algunas de las razones para ello. Por ejemplo los resultados. Tener buenos resultados motiva y mucho, y tener malos resultados desmotiva. Asi somos los humanos. Nos gusta conseguir cosas, ganar, alcanzar retos. En las empresas no hay cosa que desmotive más que las pérdidas y viceversa, cuando una empresa tiene beneficios puede haber condiciones para que sus empleados, colaboradores o como lo queramos llamar estén motivados. Digamos que tener beneficios es condición necesaria pero no suficiente, pues hay también empresas con beneficios y cuyos empleados están desmotivados. Esto suele ser coyuntural, pues normalmente si los empleados están desmotivados, los beneficios se suelen tornar en números rojos y en breve tiempo.

Convenimos entonces que lo primero que deben hacer los directivos de una empresa es intentar que la misma gane dinero y obtenga los recursos suficientes para sobrevivir.

Si hablamos de motivación en otras organizaciones que no tienen que ir a vender sus productos o servicios al mercado, sino que cumplen alguna función social, tales como la Administración o los Sindicatos, ONG´s, etc.. se puede aplicar algo similar a las empresas. Digamos entonces que las organizaciones en general deben obtener unos recursos que les permitan ejercer su cometido, que sean superiores a sus gastos. Una de las razones que nos ha llevado a esta depresión de la que no acabamos de salir, es que las empresas y organizaciones vivían de prestado y eso no se puede mantener mucho tiempo.

Guardiola tomó la decisión de interrumpir una carrera de éxito en plena cumbre porque ya no podía garantizar la motivación de su equipo. Anticipó un cambio, un relevo forzado que luego ha demostrado no tener tanto éxito. ¿Qué fue lo que en el fondo propició la decisión de Guardiola? El propio Pep lo reconoce en la entrevista de la que hemos partido. Lo que dice Pep Guardiola es que esa decisión la tomó porque él tampoco estaba motivado, había perdido la chispa, el impulso necesario para poder motivar a los demás. Y es que es difícil, imposible motivar a otros, si uno no se lo cree.

Trasladando esa situación a la de la mayoría de los directivos en las empresas, podemos decir que la motivación bien entendida, comienza por uno mismo y que ese es uno de los papeles que el coaching puede cumplir en las organizaciones, ayudar a que los directivos encuentren sus propias razones para estar motivados y así poder hacerlo con sus equipos.

El Coaching ejecutivo es una magnífica herramienta para ir definiendo los siguientes retos a los que el directivo se debe enfrentar y por tanto a encontrar las razones profundas de su motivación para trabajar.

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