¡Necesitamos ser ágiles! o ¡Queremos ser ágiles!

 En Desarrollo profesional

No es inocuo empezar la transformación por una u otra afirmación.

Si nuestro entorno, nuestro cliente y nuestros competidores ya han dado pasos hacia la agilidad, nos veremos abocados sí o sí, a transitar ese camino.

Comenzaremos un proceso de cambio, en el que:

  • Reorganizaremos estructuras, pensando más en equipos multidisciplinares
  • Generaremos equipos ágiles, seguramente utilizando Scrum
  • Resaltaremos la importancia de la colaboración
  • Asignaremos nuevos roles: Product Owner; Scrum Master; equipo de desarrollo; agile coach…
  • Invertiremos en formación especializada en metodologías Scrum para grandes colectivos, y también formación específica sobre los distintos roles
  • También pensaremos en obtener certificaciones que acrediten que todos los roles desempeñados, tienen los conocimientos necesarios según un organismo examinador

Y empezará un interesante, y a la vez complicado camino.

La mayoría de los modelos de cambio indican que un factor clave para el éxito es cómo se percibe la situación. Partir del intento de solución de un problema o visualizar una oportunidad condiciona muy notablemente nuestra actitud ante la situación y en consecuencia nuestra forma de actuar.

Si visualizamos que tenemos que solucionar un problema. Incluso estando dispuestos, de verdad y comprometidos a solucionarlo, será más complicado gestionar la dificultad del cambio y/o los malos resultados iniciales.

En el proceso de transformación ágil esto ocurre con mucha frecuencia. Se empiezan a escuchar en los equipos comentarios del tipo: “esto no funciona en nuestra empresa; en nuestro mercado; con nuestros equipos”, “es el mismo perro con distinto collar”.

Entonces cunde el desánimo. Se mantienen, de forma impostada, algunos de los requerimientos del framework, y nos dirigimos de forma inexorable al medio fracaso, o al medio éxito del proceso de cambio. El medio éxito será que ya podemos decir que somos empresa Agile, el medio fracaso es que no habremos sido capaces de obtener nuestro verdadero potencial.

Cuando la dirección de la empresa visualiza este cambio como una oportunidad, el cambio adquiere una nueva dimensión.  Se encuentra y define un “porqué” inspirador, que nos hace “soñar” con una organización que:

  • Se centra en dar soluciones rápidas y adaptadas a cada cliente;
  • Estimula, refuerza y consolida la autonomía y el empoderamiento en los equipos;
  • Piensa en objetivos y retos compartidos, y el trabajo colaborativo es la forma natural de proceder
  • Desarrolla un modelo de liderazgo basado en facilitar a los equipos las condiciones para que puedan ejercer esa autonomía
  • Es capaz de inocular en el ADN de su equipo que este proyecto va mucho más allá de solucionar un problema, que se trata de un cambio de cultura que nos va a exigir esfuerzos de adaptación, y que el camino merece la pena

¿necesitas ser ágil? o ¿quieres ser ágil?

 

Eduardo Beláustegui

Socio de Auren Blc

 

 

 

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