Por qué es importante el sentido del humor en la Experiencia Empleado (EX)

 En Desarrollo profesional

Por qué es importante el sentido del humor en la Experiencia Empleado (EX)

Todos tenemos en mente la imagen o estereotipo de la persona eficaz/eficiente. Ese patrón no es necesariamente el ideal, sino el más compartido. 

Habitualmente a la persona eficaz se la asocia con las siguientes características: la seriedad, el rigor, la eficiencia, la productividad, el orden, el control y otras cualidades por el estilo. Todas ellas son, sin duda, muy apreciables, pero ¿y el humor?, ¿es compatible el sentido del humor con la eficacia/eficiencia en el trabajo? La capacidad de comunicación, la de influir en los demás y la de aprender/enseñar se encuentran entre las cualidades más valoradas en la actualidad. El sentido del humor ayuda de manera inestimable a desarrollar todas estas capacidades. Los consultores de RR.HH. han venido observando que las personas con éxito en el entorno laboral suelen tener buen humor, al menos algunas veces. 

El sentido del humor, la gracia, el donaire constituyen una respuesta personal ante una situación de perplejidad o de ruptura brusca del equilibrio. Se trata de una actitud, una forma de ser, que puede reflejarse en una carcajada pero que, en realidad, es un enfoque personal frente a las situaciones que nos presenta la vida. 

EL HUMOR FACILITA LA COMUNICACIÓN 

La coincidencia en el sentido del humor facilita enormemente el entendimiento entre las personas. 

Igual que un conferenciante utiliza el ingenio en sus charlas para captar y mantener con mayor facilidad la atención de sus oyentes, también se puede utilizar la “chispa” para comunicar nuestras ideas con eficacia. 

Introducir el sentido del humor en una conversación o negociación crea una atmósfera más distendida, reduce las barreras de comunicación y permite hablar de una manera más franca y abierta. Ésta es una más de las claves de la positiva influencia de Richard Branson (CEO de Virgin): sabe hacer agradables las reuniones, por muy espinosos que sean los asuntos a tratar. 

AUMENTA LA INFLUENCIA EN LOS DEMÁS  

Una persona divertida casi siempre suele “caer mejor” y, por consiguiente, sus interlocutores son más receptivos a aceptar sus ideas.  

En general, los sociólogos coinciden en afirmar que existe una mayor predisposición a aceptar los mensajes y sugerencias presentadas en un ambiente ameno y, por tanto, es más fácil llegar a un acuerdo en estas condiciones. 

Por otra parte, la risa es contagiosa, como el bostezo. Una salida ingeniosa ayuda a superar situaciones embarazosas evitando la confrontación y la ruptura. ¿Quién no ha pasado por la experiencia de la reacción ingeniosa y divertida de uno de los participantes que haya roto la tensión y relajado los ánimos en un momento comprometido de una reunión de trabajo?

LA LETRA CON GRACIA ENTRA 

El buen humor ayuda a aprender: se recuerda con más facilidad una historia amena que un “tostón”. 

Afrontar los errores con sentido del humor -siempre con la ponderación necesaria- nos hace más comprensivos con los demás. Saber convertir un fallo en una oportunidad de mejora, quitarle hierro es más humano y ayuda a que la corrección sea bien aceptada; no olvidemos que el aprendizaje es fundamentalmente empírico, es decir, se basa en la práctica y la experiencia. Reírse de uno mismo –de vez en cuando- es un buen ejercicio que nos ayuda a vencer la arrogancia y a conocernos mejor. 

 

EL HUMOR ES RENTABLE 

Las empresas están comenzando a considerar, en su justa medida, la importancia del sentido del humor dentro de sus organizaciones. En un estudio realizado por la consultora americana Hodge Cronin & Associates, que abarcaba a 737 altos ejecutivos, se puso de manifiesto que el 98 por ciento de éstos contrataría a una persona con sentido del humor antes que a otra que no lo tuviera.  

Humor e imaginación se dan la mano, de forma que sólo ésta última puede decidir de qué manera y en qué grado la risa y la diversión forman parte de nuestra jornada laboral. El límite sólo lo marca el respeto al otro, con lo que el sarcasmo y las ironías destructivas quedan descartadas. 

En muchas compañías se habla cada vez más de la importancia del feel good factor at work (el sentirse bien en el entorno laboral) y parece evidente que el sentido del humor ayuda enormemente a conseguirlo. Puede ser también, por qué no, un factor más a tener en cuenta a la hora de construir una buena EXPERIENCIA DE EMPLEADO. 

Como observó el humorista Bob Ross: “Un líder empresarial sin sentido del humor es como una cortadora de césped en un cementerio: ambos tienen mucha gente debajo de ellos, pero nadie les presta atención”. 

Incluso la NASA ha declarado que el sentido del humor es uno de los rasgos de personalidad que más valoran a la hora de reclutar astronautas, ya que creen que los candidatos que demuestran ser divertidos son más flexibles, más creativos y más capaces de reaccionar positivamente ante situaciones de estrés.  

Pedirles a los candidatos en una entrevista de selección que nos cuenten un chiste o una historia divertida no es ninguna tontería, ya que suministra al entrevistador mucha y valiosa información. Esta práctica es un excelente rompehielos, ya que nos da una idea de lo agradables que pueden llegar a ser candidatos, de lo cómodos y seguros que se sienten con ellos mismos, de su reacción ante una situación inesperada, respecto a lo elegante o chabacana que puede resultar su respuesta, etc.   

El sentido del humor en el ámbito empresarial es rentable, no cabe duda. Entre las numerosas razones podría enumerar dos de verdadero peso: 1) tener sentido del humor no supone ningún coste para la compañía, es gratis y 2) el carecer de sentido del humor no genera ninguna plusvalía. 

 

Y TIENE MÁS VENTAJAS 

 Además, se gana tiempo y se deja que funcionen los mecanismos reflejos de resolución de problemas. 

La creatividad surge muchas veces del humor. Es normal, puesto que al romper los esquemas preconcebidos, nos permite ver las cosas de manera distinta y nos abre la mente para encontrar nuevas ideas y soluciones. La imaginación es como un paracaídas, funciona mejor cuando está abierto.  

Es opinión generalizada que un fino sentido del humor es un signo claro e inequívoco de un alto grado de inteligencia. 

Pero no debemos asociar tener sentido del humor con ir por la empresa contando chistes a todas horas, imitando a nuestro cómico favorito o tomándonos la vida a broma. Reírse de todo es propio de necios, pero no reírse de nada puede ser de presuntos mentecatos. 

En el sentido del humor lo importante es disfrutar de uno mismo, de lo que se hace o se piensa; en la comicidad, por el contrario, se busca el reconocimiento y la risa del otro, por lo que se tiene que recurrir al chiste, la burla y la exageración para caricaturizar la realidad. 

Lo que parece cierto es que la vida es a veces demasiado seria y sosa para no añadirle una “pizca de sal” de vez en cuando. 

Así que parece que todo son ventajas. Pero además dicen los médicos que afrontar los problemas con buen humor es beneficioso para la salud, relaja la tensión, reduce el estrés y, por encima de todo, NOS HACE MÁS HUMANOS. ¿Quién ha visto un animal que se ría… aparte de las hienas? 

 

Héctor Suárez, Director Experiencia de Empleado de Fundación Personas y Empresas 

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