Sin perder de vista lo necesario

 En Casos y Cosas
Equipo de redacción.

La situación de crisis que nos viene acompañando desde hace unos años nos ha abierto los ojos a nuevas oportunidades y fórmulas para poder seguir adelante, pero también nos ha hecho caer en la cuenta de la importancia de algunos de los trabajos de toda la vida, básicos en nuestro día a día, que habíamos relegado en cierta manera de nuestro espectro laboral.

A lo largo de las últimas décadas se ha percibido un claro cambio sociológico que ha conducido a que durante mucho tiempo la formación de los jóvenes se haya dirigido a las universidades como único camino a un desarrollo profesional completo y “válido” para encontrar un trabajo digno. El resto de las opciones quedaban relegadas a un segundo plano.

Ahora, las consecuencias están más que latentes en nuestra estructura de mercado laboral: la nueva visión ha conducido a una clara descompensación que se plasma en muchos jóvenes altamente cualificados que no encuentran su espacio en un mercado saturado y sobrecualificado. 

Quizás sea el momento de pararse a pensar y analizar qué tipos de perfiles se están demandando. Sin investigar demasiado, se detecta una creciente demanda para puestos propios de muchas áreas que se desarrollan en Formación Profesional y que habíamos dejado de lado pensando que no eran suficiente, o incluso oficios cuyo aprendizaje se basa en la transmisión de conocimientos “in situ” apoyada en el binomio maestro-aprendiz.

Estamos viviendo un retornar de los oficios motivado por una necesidad imperiosa de profesionales formados en labores cotidianas de nuestra vida que cada vez son más escasos y por eso más valiosos. El simple hecho de coger el bajo de un pantalón, poner las tapas a unos zapatos o contar con unos productos frescos correctamente preparados cada vez es más complicado puesto que cada vez menos quienes son capaces de hacerlo con unos mínimos estándares de calidad.

Esto es tan tangible que cadenas de grandes supermercados, como Mercadona, se plantean formar a 21.000 personas como tenderos para poder cubrir puestos de frescos, o grandes mercados de todo el territorio nacional como MercaMadrid que imparten cursos de carniceros, pescaderos, etc. porque servir un producto es fácil pero cortarlo, limpiarlo y prepararlo adecuadamente es más complicado.

Por otro lado, también vemos como han proliferado las panaderías especializadas en las que nos ofrecen productos muy elaborados, tartas, postres de ensueño y panes de cualquier clase. Pero no nos engañemos, detrás de esos productos, además de personas creativas, es necesario contar con un buen obrador que sepa hacer bien su trabajo.

Otra de las consecuencias de la crisis es el regreso de otros oficios tradicionales como el de la reparación de zapatos o el de los arreglos de vestuario. Empresas como la Retoucherie, cadena con más de cien establecimientos en toda España, y pequeños comercios de barrio dedicados a estas tareas, no han notado la crisis. Porque la gente, antes que tirar o donar la ropa, prefiere reciclarla. 

Por otra parte, analizando los datos de la última encuesta de población activa, el único sector donde ha aumentado la ocupación (85.200 puestos de trabajo más) es la agricultura. Además de las razones obvias que conducen a ello, con mucha gente volviendo a la vida rural ante la clara ausencia de oportunidades en otras áreas, también puede hacerse una interpretación más positiva: en este campo, la cada vez mayor demanda de productos naturales, ecológicos y de calidad ha hecho que se aumenten los puestos relacionados con todo lo que tiene que ver con ellos, tanto de forma directa como indirecta (área logística, control y supervisión, marco sanitario y regulatorio, etc.). De hecho, como ya hemos resaltado en artículos anteriores de esta newsletter, se está potenciando cada vez más el concepto de “del huerto a la mesa” en busca de una calidad que cada vez es más añorada, y esto abre diversas opciones en todos los puntos de la cadena de producción y distribución, que van desde un comercio on-line que abarata costes hasta sistemas para eliminar intermediarios y poner en primera fila al cliente final. 

Por último, hay que tener en cuenta que muchos de los oficios de toda la vida nos pueden proporcionar una salida profesional. La restauración de muebles antiguos, labores de sastrería, artesanía de la madera, etc. se pueden llevar a cabo en casa de forma flexible,  y apoyados por internet y las nuevas tecnologías se les puede dar un nuevo impulso.

En definitiva, la demanda está ahí pero la estructura del mercado es distinta. Quizás haya llegado el momento de estudiar esa estructura y buscar tu espacio en ella. No tienes porqué renunciar a tu área de especialización, quizás sólo tengas que reenfocarla. 

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