Talento natural y éxito profesional

 En Libros
Andrés Pérez
Socio Director de Auren Blc

Yo confieso: me he pasado los mejores años de mi vida profesional intentando hacer cosas que creía que debía hacer, sin pensar en aquellas para las que tenía un talento natural…Por ejemplo me he empeñado en ser empresario y dirigir empresas. No me ha ido del todo mal, pero hubiese agradecido que alguien, hace 15 años, me hubiese cuestionado mi concepto de éxito profesional…

Mi generación –tengo ahora 45 años- creció con algunas ideas preconcebidas sobre el éxito: tener éxito era fundamentalmente ocupar cargos crecientemente importantes en una organización, y la cima del éxito, dirigir una empresa y ganar dinero. Eran los años de las melenas engominadas, los trajes de corte clásico y las camisas de gemelos. ..todos sabéis a quienes me refiero…Estos especímenes todavía siguen por algunas empresas procurando medrar a toda costa y pese a quien pese…

Dejando algún troll al margen –haberlos haylos-, sin duda algunas personas tienen instinto natural para dirigir y talante para ser empresario. Y otros no.

Yo no valgo para eso. Tarde, pero felizmente, he descubierto en qué soy bueno: se me da bien escribir, idear, convertir ideas en proyectos, crear. Ojalá alguien me hubiese explicado mucho antes en qué soy bueno, mis talentos naturales…podría haber centrado mi carrera en ellos, y ahorrarme disgustos. Por el contrario, hubo gente que me dijo en qué era malo y cuáles eran mis “áreas de desarrollo” para dirigir empresas…

Desde hace cuatro años me dedico a mis talentos, y no me va mal. He tenido que redefinir mi concepto de éxito, y he descubierto que éxito es hacer aquello que se te da bien, porque en esas actividades encontramos enormes fuentes de satisfacción personal y profesional. Y además sin demasiado esfuerzo…Sin duda no podré ser empresario, pero creo que ya no me apetece, y además, ahora eso no tiene nada que ver con mi concepto de éxito en la vida. Todo ello no hubiese sido posible si no hubiese encontrado oportunidades profesionales, incluso dentro de mi misma empresa para hacerlo, pero aun así, supone un paso importante.

Si hoy estás en situación de hacerte preguntas, no te preguntes demasiado sobre qué te falta para ser el profesional que quieres ser, o para tener éxito…Te animo a preguntarte más bien: ¿en qué eres bueno?, ¿qué se te da especialmente bien?¿cuáles son tus talentos naturales? Y céntrate en ellos…

Hay quien descubre que se le da bien la mecánica, o la cocina, o el dibujo, o la venta…pero han vivido de espaldas a esos talentos porque una vocecita en su cabeza les decía que el éxito profesional era otra cosa, y que las ocupaciones asociadas a sus talentos eran poco serias. Redefine el éxito, y construye sobre tus talentos.

Un talento natural no es más que un potencial que debemos trabajar. Siempre podemos centrarnos en nuestras debilidades –mucho esfuerzo, resultados mediocres-, pero si trabajamos los talentos estaremos en condiciones de capitalizar el potencial que tenemos como persona y como profesional, logrando resultados por encima de la media.

La pregunta “qué quieres ser de mayor” es una pregunta sin importancia…La respuesta es falsa, porque tiene que ver con la idea preconcebida de éxito profesional que uno tenga, y quizá, se responde trasladando las expectativas del padre, la madre, o de toda una generación.

La pregunta “en qué eres bueno” no se responde sólo con la cabeza…cuerpo, mente y corazón se movilizan cuando nos preguntan por esto. Con mayor intensidad si la pregunta es “qué te gusta hacer”…Y habitualmente, salvo excepciones, coinciden.

Si hoy estás en situación de reinventarte profesionalmente, te animo a hacerte estas preguntas. Sin duda habrá que tener en cuenta también las oportunidades del mercado, las responsabilidades familiares y las necesidades de dinero. Pero cuando te miras en el espejo por las mañanas, ¿te ves haciendo lo que haces el resto de tu vida?

Y ponte a trabajarte. Un talento es un potencial, pero no necesariamente una realidad. Si se te da bien escribir pero habitualmente no escribes, no estás trabajando tus talentos. Apúntate en un curso de escritura, escribe a diario, pule tu estilo, preséntate a concursos literarios, ¡trabájate! Lo mismo se podría decir de cualquier talento natural. Nunca es tarde para descubrirlo, pero tendrás que examinar tu concepto de éxito profesional y personal.

Si estás trabajando, quizá puedes reorientarte profesionalmente en tu propia empresa, aunque suponga empezar casi de cero…¿quién dice que eso sea malo? Si no, quizá sea la oportunidad para reinventarte con mayor libertad.

Mi consejo es ser valientes y prudentes: no están las cosas para tomar decisiones a la ligera, pero investiga vías alternativas, en las que puedas combinar lo que se te da bien con ganarte la vida…si lo consigues, ¡merece la pena! Lo digo por experiencia.

¡Suerte, y sé valiente con las preguntas!

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