Vínculo emocional, la clave para el desarrollo profesional dentro de la empresa

 En Desarrollo profesional

Hugo Calvo, Responsable de Proyectos de Blc Consultoría 

En el futuro próximo el desarrollo de los colaboradores estará íntimamente ligado a la capacidad de autoconocimiento, reflexión, creación de vínculos y coherencia en la actuación, tanto del empleado como de la empresa.

Las políticas de gestión de personas en los últimos años se han centrado sobre todo en el desarrollo profesional de sus empleados, entendido como adquisición de conocimientos, potenciación de habilidades y adecuación de actitudes.

Debido a los difíciles momentos que ha provocado la crisis en las empresas, éstas se han visto obligadas a tomar medidas, a veces dramáticas, que han afectado gravemente a sus empleados, colaboradores, proveedores, etc., y por tanto, a su relación con ellos.

Uno de los mayores retos al que se enfrentan las empresas actualmente, es el de recuperar la confianza, ilusión y compromiso de sus empleados. Para ello, una de las primeras tareas es identificar a los que estén predispuestos a ello, lo cual nos hace preguntarnos cuáles son las cualidades que deben buscar las organizaciones.

Además de los obvios requisitos tradicionales de competencia, eficacia y relación, el empleado o colaborador ideal destacará por su lealtad, motivación, dedicación e iniciativa, lo cual convierte a estos temas en las nuevas líneas de empleabilidad y  desarrollo profesional.

A corto plazo, la empresa puede intentar alinear a las personas clave mejorando las condiciones de trabajo con un salario más atractivo, horarios flexibles, entornos más agradables, clima más positivo, estilo de liderazgo y relación adecuados a la situación, fomento del trabajo en equipo, opciones de desarrollo o formación, etc. pero a medio y largo plazo, todo ésto puede que sea insuficiente. 

Existen al menos tres motivos por los que esta estrategia, de forma aislada, puede no ser efectiva:

1. El primero es que una planificación o implantación inadecuadas pueden provocar un efecto negativo, tanto para los empleados como para la empresa, creando una situación no deseada.

2. El segundo es que otras empresas también ofrezcan condiciones atractivas, con las que puedan fácilmente captar a talentos clave de nuestra empresa, si hay un cierto alejamiento con ellos.

3. Y en último lugar, aunque quizás el más importante, las prioridades de las nuevas generaciones (“generación Y” o “millenials” y la posterior “I-generación” o “generación Z”) han cambiado y, por tanto, no se sienten recompensados con las mismas acciones.

Entonces, ¿qué hará que la relación entre empleados o colaboradores y empresas sean duraderas, de mutuo beneficio, más humanas, en definitiva?

El elemento clave será el vínculo emocional, que es el que hace que un cliente compre algo de las mismas características aunque sea más caro, que un empleado no se vaya a otra empresa por mejores condiciones, o que un proveedor nos sirva a pesar de un retraso puntual en el pago de una factura.

Además de que la persona perciba que sus necesidades están cubiertas -al nivel más básico de búsqueda de seguridad- y se le cuide especialmente en los momentos clave -a nivel de pertenencia y reconocimiento- ¿por qué puede querer crear ese vínculo con la empresa?

La principal motivación para establecer ese vínculo de forma sincera, profunda, sólida y sostenible es que se compartan a nivel emocional y no sólo intelectual, la misión, visión, objetivos, valores, código de conducta, forma de trabajar y comunicarse y la relación no esté basada en la mera casualidad o la necesidad económica.

El alineamiento o identificación del “trabajador” con los pilares de las empresas no es algo nuevo, siempre ha sido importante, pero quizá las personas se hayan alejado de las organizaciones en los últimos tiempos por la despersonalización de estas últimas, la precarización de las relaciones laborales, la priorización de lo propio, la alta rotación de personal, la expectativa de frecuentes cambios de empleo, entre otras.

En conclusión, si bien la correcta gestión del talento y el esmerado cuidado de la “experiencia del empleado” ayudarán a los responsables de las empresas a fidelizar a las personas que trabajan en ellas, la relación sólo será la deseada y tendrá un vínculo sólido, si los empleados o colaboradores van desarrollándose a su vez, de una forma más profunda y activa, en la construcción, identificación y alineamiento con los pilares de la organización tanto a nivel profesional, como personal y social. 

 

 

Hugo Calvo, Responsable de Proyectos de Blc Consultoría

 

 

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