Volvamos a lo sencillo

 En ¿Y si...?

Vivimos en un mundo cada vez más sofisticado, donde los avances tecnológicos no tienen límites. Estamos claramente sobreinformados, dominados por ritmos de vida acelerados y en un entorno donde la inmediatez es lo que prima. Esto sin duda nos dificulta crear espacios personales para la reflexión, para el reposo, para tomar perspectiva de lo que queremos e identificar aquello a lo que le damos valor. Por el contrario, cada vez más tenemos dificultades para visualizar, encontrar y retomar lo auténtico entre tanto envoltorio, como el redescubrir la belleza de la naturaleza, un paseo al aire libre, generar espacios sin contaminación auditiva y visual… Todo esto parece un reto hoy en día. Parece que nos hemos olvidado de vivir, de relacionarnos, de trabajar desde la sencillez, desde lo genuino, desde la fidelidad a nuestras convicciones. 

En este número queremos reivindicar el valor de la sencillez, que no de lo simple. Darle el espacio y el valor a todas aquellas ocupaciones de antaño, a las de toda la vida y cuya contribución a nuestra cotidianeidad es clara. Estamos hablando del electricista, del fontanero, del pescadero, de la costurera y del zapatero; a simple vista pueden parecer simples y sin embargo requieren de un alto grado de conocimiento y entrenamiento para realizarlo: haber pasado de aprendiz y llegar a ser maestro en lo que se hace. Profesiones cuya aportación es palpable, clara y directa y que nos hace reflexionar sobre la esencia de las cosas, el gusto por lo que se hace y la resolución de problemas corrientes. 

Esta sencillez llevada a otros ámbitos la podemos ver en la manera de comunicarnos. Utilizamos cada vez tecnologías más elaboradas, sofisticadas y eficaces, sin que esto suponga una mayor claridad en lo que realmente queremos decir. En nuestro proceso de búsqueda la sencillez en la elaboración de mi mensaje, en expresar lo que puedo aportar es crucial. El mercado necesita claridad, no tiene tiempo para quitar la paja, el envoltorio de mi mensaje, necesita ver la esencia de mi perfil, de mi contribución. Para ello hay que pararse a pensar, reflexionar, reconocer tu aportación y presentarla de una manera nítida, transparente y despejada para que el mercado pueda visualizar a golpe de vista dónde reside tu valor.

Con este ejercicio de aclarado, desentrañamos la esencia, descomplicamos la existencia y refinamos nuestra experiencia. No nos disipamos en cuestiones superfluas y resolvemos nuestra circunstancia con mayor flexibilidad, naturalidad y libertad interior, pues no nos guiamos por lo impuesto desde fuera ni sus controles sino por lo que hemos descubierto de manera íntima y sincera.

Esta precisión se consigue una vez esclarecidos nuestros principios, los valores que más peso tiene en nuestras decisiones y que de alguna manera dan sentido a nuestro día a día. Si nos los hacemos evidente internamente y nos esforzamos en ser coherentes con los mismos, conseguiremos mayor integridad y la presentación de nuestras fortalezas, objetivos y potencialidades saldrán de manera franca.

En esta ruta a lo genuino, a lo que de verdad nos importa y por lo que apostaríamos con los ojos cerrados, descubrimos que todo es más fácil de lo que parece y que llegar al núcleo de nuestra esencia nos proporciona la seguridad y la ilusión que necesitamos para alcanzar los retos personales y profesionales que nos  propongamos y que nos resulten vitalmente estimulantes. 

No lo dudes, ¡puede ser un viaje apasionante! Encauzar una trayectoria vital y profesional pasa por liberarnos de lo automático, de lo que no es verdaderamente enriquecedor, de las apariencias; orientarnos significa acudir a la fuente y comprometernos con dar respuestas ordenadas a los fines que nos hemos planteado como nuestros. Sólo de esta manera podemos conseguir los resultados propuestos, porque estamos alineados con lo que de verdad queremos y buscamos.

Buscar la sencillez en nuestras vidas supone ponernos en nuestro lugar, situarnos a la altura de nuestras capacidades, de nuestros sueños y de nuestras posibilidades. Huir de las falsificaciones, exaltaciones o comparaciones y manifestarnos como lo que somos. Ni más, ni menos. Sin postureos, exaltaciones o pretensiones. Pero con muchas ganas de aprender, de vivir, de disfrutar de lo que tenemos y de salir al mundo siendo la mejor versión de nosotros mismos; sin miedos y con mucha alegría.

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2014Editorial res